La tranquilidad de contar con un seguro de carga

25 Sep 2018
Consigmar CW
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Sea para el transporte por vía terrestre, aérea o marítima, existen seguros obligatorios y adicionales para el transporte, pero también es importante contar con un seguro de carga.

Se trata de reducir el riesgo de pérdidas económicas por los daños en la mercancía o por su destrucción total. La contratación de un seguro sobre la mercancía es recomendable e incluso, en algunos casos, obligatoria.

Las coberturas pueden ser básicas, que contemplan accidentes, robo, hurto, y adicionales, como por incidentes técnicos, siempre y cuando las mercancías estén correctamente envasadas o embaladas de acuerdo a su naturaleza y el medio de transporte que se utilice.

El transporte marítimo y los seguros

Estos dos sectores están unidos desde tiempos remotos. Hoy en día el seguro es un elemento indispensable del transporte marítimo cubriendo diferentes intereses.

El mercado asegurador es bastante homogéneo. Un gran porcentaje se concentra en operadores ingleses con corredores autorizados en diferentes países.

El 80% del comercio mundial utiliza el transporte marítimo, y cada expedición conlleva un conjunto de seguros que tienen por objeto indemnizar los daños producidos por los riesgos de la navegación marítima.

Estos seguros han evolucionado para cubrir tanto las naves y artefactos navales, como para  abarcar también la carga, los fletes y las responsabilidades civiles del ámbito marítimo y portuario.

El objeto o bien asegurado determina el tipo de seguro:

  • De casco o del buque: recoge riesgos de la navegación, pérdida de flete, riesgos de construcción, riesgos de reparadores y protección e indemnización. Este tipo de seguro está dirigido a armadores y empresas vinculadas a los servicios portuarios, astilleros y de construcción naval.
  • De mercancías: cubre las pérdidas o daños que pueda sufrir un flete. Está dirigido a cargadores (comprador/vendedor) e intermediarios (transitarios, agencias de transporte y agentes aduaneros).
  • Del posible beneficio: cubre las ganancias previstas de las mercancías una vez que estas llegan a puerto de destino.

Las pólizas tienen diferentes aspectos, aunque fundamentalmente se distinguen en:

  • El interés: puede ser por el buque o cascos, el cargamento, el beneficio esperado y la responsabilidad.
  • La duración: pueden contratarse en función del tiempo o por el viaje.
  • La cobertura: cubriendo todo riesgo o para determinados riesgos.
  • Modalidades: por cuenta ajena, cuenta propia o de quien corresponda.

Para las mercancías en particular, las aseguradoras tienen tres tipos de póliza:

  • Temporal: se contrata por viaje.
  • Flotante: obliga al asegurado a comunicar cada uno de los viajes realizados con lo que se establece una tasa por cada uno de ellos según la mercancía asegurada.
  • Flotante fija: el asegurado debe informar el volumen anual previsto de mercancías transportadas, a partir de lo cual se establece la tasa anual que se regulariza en función de si el volumen es mayor o menor al previsto.

Es importante tener en cuenta que, en caso de incidentes, el proceso de investigación podría tomar mucho tiempo y, mientras tanto, el buque podría no tener permisos para atracar en puerto. De no haber contratado un seguro, este tipo de retraso podría incluso conllevar al pago de extracostes.

Por ley, las navieras están obligadas a ofrecer un seguro, pero este tiene una cobertura limitada. Por ello, el expedidor experimentado adquiere un seguro adicional para la carga, a fin de garantizar una protección de las mercancías que cubra desde el almacén de origen hasta el destino final.