Logística verde
29 Sep

Logística verde en el transporte internacional

Logística verde

Hoy la sostenibilidad no es una opción, es una exigencia global, si al menos queremos conservar la naturaleza que tenemos hoy y ayer, mañana. En un mundo que cada vez está más conectado, el transporte también tiene mucho peso y mucho que decir. El transporte internacional, de hecho, es uno de los sectores más importantes tanto para la economía como para el medioambiente. De hecho, la logística marítima, terrestre y aérea es un porcentaje importante de las emisiones globales de CO₂.

Sin embargo, el sector está evolucionando hacia lo que se conoce como la logística verde. Se trata de un modelo que busca reducir la huella de carbono y garantizar el comercio más responsable. Y en Consigmar creemos que es el momento de conocer qué significa esto, qué medidas se están implementando hoy en este tipo de transporte y cómo podemos avanzar a un futuro que sea más sostenible y sin frenar el crecimiento económico mundial.

¿A qué llamamos logística verde?

La logística verde se puede definir como el conjunto de prácticas, estrategias y tecnologías que están destinadas a minimizar ese impacto ambiental del transporte o la distribución de mercancías. Y no, no solo es compensar emisiones, también es transformar la forma en que operan las cadenas de suministro.

Su objetivo principal es reducir la huella de carbono, es decir, las cantidades de gases de efecto invernadero que se van generando en las actividades del transporte, pero no solo eso. También incluye otros aspectos importantes como la optimización de rutas para evitar consumos innecesarios de combustible, usar energías renovables y combustibles alternativos, digitalizar para mejorar la eficiencia en los procesos e incorporar una economía circular tanto en embalajes como en materiales de transporte.

El papel del transporte internacional en las emisiones

El comercio de carácter internacional depende mucho del transporte marítimo y también del aéreo. Dos de los sectores que más contribuyen a estas emisiones son el transporte marítimo, que mueve alrededor del 80% del comercio mundial en volumen y además genera un 3% de emisiones globales de CO₂, y el aéreo, que, aunque representa un menor porcentaje en volumen, es muy contaminante. ¿Y qué decir del terrestre? El transporte terrestre complementa los anteriores y también supone un desafío por el uso intensivo de camiones de gran tonelaje.

Como veis, estos datos reflejan la magnitud del propio reto, pero también una oportunidad de cambio, y es que cualquier tipo de mejora en la eficiencia energética o bien en la reducción de emisiones es un paso más.

¿Qué estrategias tenemos para reducir la huella de carbono en logística?

No son una ni dos, son muchas las estrategias con las que podemos contar para reducir esta huella. Optimizar las rutas y usar la tecnología es una de ellas, y es que la digitalización está permitiendo diseñar rutas mucho más cortas y más eficientes, así se evitan trayectos que no tienen sentido en muchos casos. Sistemas como Big Data y la inteligencia artificial pueden ayudar a prever esa demanda y agrupar envíos o reducir los kilómetros que se recorren.

Por su parte, los combustibles alternativos como el GNL, el biocombustible o incluso el hidrógeno verde reducen mucho las emisiones de CO₂ y pueden ser el combustible del futuro. Además, la combinación de diferentes medios de transporte puede permitir reducir costes y también emisiones. ¿A qué nos referimos con esto? Pues, por ejemplo, sustituir parte del transporte por carretera con trenes eléctricos de mercancía. Es algo que de hecho cada vez se usa más en Europa.

Renovar las flotas. Los buques y camiones de nueva generación tienen motores mucho más eficientes y están diseñados para contaminar menos.

Embalajes sostenibles y economía circular. Por su parte, este punto se resume en una cosa: usar embalajes que siempre sean reciclables y puedan tener una segunda vida. Además de rediseñar contenedores, ambas son parte de la política verde. Es decir, menos peso y volumen también significa menos emisiones en el propio transporte.

El compromiso de puertos y navieras

Los puertos internacionales como el de Valencia juegan un papel muy importante en este tránsito. Y es que cada vez son más las instalaciones que apuestan por la electrificación de los muelles, el suministro de energía renovable a los buques durante la estancia en puerto o la propia inversión en infraestructura para combustibles alternativos como el hidrógeno verde.

Por ejemplo, el Puerto de Valencia ha puesto en marcha proyectos de electrificación de atraques, reducción de emisiones y también gestión de residuos.

Las navieras globales también avanzan hacia esa neutralidad climática, porque las grandes compañías han anunciado compromisos de cero emisiones netas para 2050, alineados con los objetivos de la propia Organización Marítima Internacional (OMI).

El futuro de la logística verde, ¿cuál será?

La transición hacia una logística verde no está exenta de retos, para nada. De hecho, la inversión en nuevas tecnologías, así como la necesidad de nuevas infraestructuras y coordinación, son los retos más importantes. Pero hoy ya tenemos avances y estamos viendo los cambios.

El transporte internacional va a ser un protagonista en la lucha contra el cambio climático, todos lo estamos viendo. Con el compromiso de todos los protagonistas, desde la naviera, los puertos o las consignatarias, es posible alcanzar esa reducción que devuelva el verdor que siempre ha tenido la Tierra.

En Consigmar creemos que el camino hacia la neutralidad climática es una oportunidad para reforzar el papel de la propia logística como motor económico y, al mismo tiempo, como agente del cambio climático, pero esta vez agente para el buen cambio climático.